Piérdete en Izamal
Izamal, conocido como la Ciudad Amarilla o la Ciudad de las Tres Culturas, es uno de los destinos más emblemáticos de Yucatán. Este Pueblo Mágico combina de manera única el legado maya, la herencia colonial española y la vida contemporánea yucateca.
Antes de la llegada de los españoles, Izamal fue uno de los centros ceremoniales más importantes del mundo maya, dedicado a Itzamná, dios creador, y Kinich Kakmó, asociado con el sol. Aún hoy, esa historia permanece viva entre sus pirámides dispersas dentro de la ciudad. TIP: esto es algo de lo que hace único Izamal, hay pirámides dentro del centro y puedes estar comiendo o en el patio de una casa con una piramide junto de ti.
Al caminar por Izamal notaras que es un lugar único. Sus calles son tranquilas, fachadas coloniales uniformemente pintadas en tonos amarillos y blancos. Su atmósfera pausada le dan una identidad visual inconfundible. Aunque muchas personas asumen que el color amarillo siempre fue parte de su historia, la imagen actual de la ciudad se consolidó especialmente en los años noventa, cuando se pintó gran parte del centro con motivo de la visita del Papa Juan Pablo II en 1993, quien visitó el convento y celebró una misa multitudinaria. Desde entonces, el amarillo se convirtió en el sello visual de Izamal.
TIP: algo de lo que más me gusta de Izamal es su luz durante la hora dorada o golden hour , que es justo antes del atardecer. Te hará sentir en una lluvia de glitter amarillo.
El corazón de Izamal es el Convento de San Antonio de Padua, una de las construcciones coloniales más impresionantes de México. Fundado en 1549 por los franciscanos, fue construido sobre una antigua plataforma ceremonial maya llamada Pop-hol-Chac, durante la evangelización colonial era común que construyeran sobre las construcciones mayas. Su enorme atrio, con 75 arcos, es considerado el atrio cerrado más grande de América y uno de los más grandes del mundo, solo detrás de la Plaza de San Pedro en el Vaticano. El convento no solo destaca por su dimensión, sino por su simbolismo: representa literalmente la superposición de dos mundos, el maya y el colonial.
Además del convento, Izamal ofrece varios atractivos que justifican una visita de día completo. La pirámide Kinich Kakmó, una de las mayores de México por volumen, permite subir hasta su cima para disfrutar de vistas panorámicas del pueblo amarillo. También vale la pena recorrer el centro en calesa, visitar talleres de artesanías, probar comida yucateca tradicional y simplemente perderse caminando entre sus calles fotogénicas.
TIP: les comparto mi recorrido favorito en Izamal: Izamal es un lugar que se recorre lento, sin prisa (ese es parte de su encanto). Al llegar al centro caminen sus calles amarillas, entren a tiendas de artesanías, tomen fotos, visiten al casa de los Santos de Coqui Coqui, esta es una perfumería Yucateca que vale la pena visitar, entren al convento de San Antonio de Padua, el recorrido suele ser breve, de ahí pueden caminar a la pirámide de Knich. Seguro que después de esto estarán muy acalorados y con ganas de un agua fresca, recomiendo comer en el restaurante de Kinick, uno de los tradicionales con deliciosa comida yucateca, recomiendo comer con calma, disfruten de una deliciosa cochinita, un agua de lima con chaya. Ahí mismo hay un restaurante / bar en el patio trasero que se llama Kanché, vale la pena visitarlo, es un lugar que no solo se ve bonito, si no te hace sentir bonito.
Llegar a Izamal desde Mérida es muy sencillo. En automóvil, el trayecto toma aproximadamente una hora por la carretera federal Mérida–Cancún (180). También se puede llegar en autobús desde la terminal de autobuses del centro de Mérida o incluso utilizar el Tren Maya que tiene ida y regreso el mismo día.